Rotura fibrilar abductor

Aumento de la señal t2 del tendón supraespinoso

El glúteo medio está situado en la superficie externa de la cadera. La función del glúteo medio es ayudar a la estabilidad de la pelvis, a la abducción de la cadera y a la rotación interna y externa de la misma. Los desgarros del glúteo medio suelen producirse en el lugar donde el tendón se inserta en el trocánter mayor, lo que provoca dolor lateral en la cadera.

Los desgarros del glúteo medio pueden producirse debido a una lesión traumática o a afecciones degenerativas como la tendinopatía (inflamación crónica del tendón del glúteo medio). Los desgarros del glúteo medio provocan dolor y debilidad en el lado afectado de la cadera. Uno de los principales síntomas de una rotura del glúteo medio es la presencia del signo de Trendelenburg, es decir, la caída de la pelvis hacia el lado no afectado al no poder soportar el peso de la extremidad afectada.

El diagnóstico de la rotura del glúteo medio se basa en la exploración física del paciente, seguida de la palpación del músculo afectado, la comprobación de la fuerza muscular y la evaluación del patrón de marcha del paciente. Algunas pruebas especiales, como la prueba de sentadilla con una sola pierna o un signo de Trendelenburg positivo, confirman el diagnóstico de desgarro del glúteo medio. A veces, la resonancia magnética o la ecografía pueden ser útiles para mostrar los cambios patológicos del músculo.

Tratamiento de la rotura del aductor largo

El glúteo medio es uno de los principales músculos de la cadera y es esencial para el movimiento de la parte inferior del cuerpo y para mantener la pelvis nivelada durante la deambulación. El músculo glúteo medio surge de la parte superior del hueso de la pelvis y se une a la cara externa del hueso del muslo o fémur en el trocánter mayor mediante el tendón del glúteo medio. El músculo funciona como abductor de la cadera, controlando el movimiento lateral de la cadera y proporcionando estabilización a la articulación. Los desgarros del glúteo medio suelen producirse en la unión tendinosa con el trocánter mayor del fémur.

El desgarro o la rotura del músculo glúteo medio se observa con frecuencia en corredores y atletas que practican deportes de alto impacto, como el fútbol o el baloncesto. Puede producirse a causa de explosiones repentinas de actividad y de una mala flexibilidad del músculo glúteo. Cualquier lesión traumática o por uso excesivo, o los cambios degenerativos, también pueden provocar un desgarro parcial o completo del músculo glúteo.

Los síntomas de un desgarro del glúteo medio implican dolor y sensibilidad en la cara lateral de la cadera, que pueden agravarse con actividades como correr, subir escaleras, estar sentado o caminar durante mucho tiempo y acostarse sobre el lado afectado de la cadera. Uno de los principales síntomas de un desgarro del glúteo medio es la presencia del signo de Trendelenburg, que se manifiesta por la caída de la pelvis hacia el lado no afectado durante la deambulación al no poder soportar correctamente el peso de la extremidad afectada.

Desgarro del abductor de la cadera

El desgarro o la rotura del abductor de la cadera se observa con frecuencia en corredores y atletas que practican deportes de alto impacto, como el fútbol o el baloncesto. Puede producirse debido a explosiones repentinas de actividad o a una mala flexibilidad del músculo abductor. Cualquier lesión traumática o por uso excesivo o los cambios degenerativos también pueden provocar un desgarro parcial o completo del músculo glúteo.

Los síntomas incluyen dolor y sensibilidad en la cara lateral de la cadera, que puede agravarse con actividades como correr, subir escaleras, estar sentado o caminar durante mucho tiempo y acostarse sobre el lado afectado de la cadera. Uno de los principales síntomas de la rotura del músculo abductor es el signo de Trendelenburg, es decir, la caída de la pelvis hacia el lado no afectado al no poder soportar el peso de la extremidad afectada.

El diagnóstico de una rotura del abductor de la cadera se basa en la exploración física: la palpación del músculo afectado, la comprobación de la fuerza muscular y la evaluación del patrón de marcha. Algunas pruebas especiales, como la prueba de sentadilla con una sola pierna o un signo de Trendelenburg positivo, confirman el diagnóstico de una rotura del abductor de la cadera. A veces, la resonancia magnética o la ecografía pueden ser útiles para detectar los cambios patológicos del músculo.

¿qué significa tendón heterogéneo?

Una lesión de aductores afecta a los músculos de la parte interior del muslo que tiran de las piernas. Las lesiones se producen cuando los músculos aductores se estiran demasiado, normalmente en el lugar donde el músculo se une al tendón; y una vez lesionados, son más vulnerables a futuras lesiones.

Las lesiones en los aductores son más frecuentes si juegas al fútbol o al rugby, sobre todo si los músculos están tensos, débiles o cansados, lo que los hace más propensos a sufrir tensiones. Es importante calentar adecuadamente antes del ejercicio y enfriar después para evitar este tipo de lesiones. Si las lesiones de los aductores no se tratan, pueden convertirse en crónicas (a largo plazo), lo que puede afectar al rendimiento deportivo.

Tratamiento no quirúrgico: la mayoría de las lesiones de aductores se tratan de forma no quirúrgica con reposo, hielo (aplastado y envuelto en una toalla y aplicado varias veces al día), compresión y elevación para minimizar cualquier hinchazón. El médico puede recomendar también medicación antiinflamatoria y un programa de rehabilitación que incluya ejercicios para ganar fuerza y movilidad. Es importante que el músculo se haya recuperado por completo y que no haya dolor antes de volver a practicar deporte. Por lo general, podrás volver a hacer deporte al cabo de tres a seis semanas. Si te has desgarrado el músculo aductor entre el tendón y el hueso, lo que es menos frecuente, la recuperación puede llevar mucho más tiempo ─ entre 10 y 14 semanas. Las lesiones crónicas (de larga duración) son más difíciles de tratar y su especialista puede sugerirle que se someta a una «inyección en la hendidura del pubis», una inyección en la base del tendón. Su especialista utilizará una resonancia magnética para predecir el posible éxito de este procedimiento, aunque en el caso de los atletas recreativos se ha demostrado que tiene resultados positivos en más del 75% de los casos.