Degeneracion intrasustancia del cuerno posterior del menisco medial

Tratamiento del menisco medial del cuerno posterior de la señal de grado 2

A medida que envejecemos, es común sentir más dolores y molestias, especialmente dolor o molestia en las rodillas al caminar, trotar o ponerse en cuclillas. A veces, una lesión deportiva u otro traumatismo agudo puede dañar la rodilla. Hay muchas causas diferentes de dolor de rodilla, pero un desgarro de la raíz del menisco de la rodilla no debe tomarse a la ligera, ya que su reparación suele ser necesaria para evitar la progresión de la artrosis.

El menisco es un cartílago delgado y fibroso de la rodilla que suaviza el contacto entre los huesos de la tibia y el fémur de la pierna: se une a los ligamentos de la tibia. Desempeña un papel fundamental a la hora de absorber el impacto y la tensión que sufre la rodilla al realizar las tareas habituales a lo largo del día.

Aunque muchos han oído hablar de la rotura de menisco, hay muchos tipos diferentes, y no todos se tratan de la misma manera, por lo que un diagnóstico adecuado es fundamental. Las tres «zonas» del menisco se denominan (1) cuerno posterior, (2) cuerpo y (3) cuerno anterior. La raíz del menisco conecta cada cuerno con los huesos. Los desgarros de la raíz se producen a menos de un centímetro de la fijación del menisco e impiden que éste cumpla su función de convertir las fuerzas de carga en tensión de aro. Los defectos del cartílago son una mala noticia porque pueden conducir a la pérdida total del cartílago, que se produce cuando los huesos se rozan. El resultado es una alteración del movimiento y un mayor riesgo de artrosis.

Cirugía de la rotura del menisco medial del cuerno posterior

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Cuando las personas tienen entre 20 y 30 años, los médicos suelen ver en una resonancia magnética cambios en la sustancia (también llamados desgarros incompletos) del menisco. A menudo, este tipo de desgarros es un signo de cambios degenerativos tempranos del menisco.

Un desgarro de solapa del menisco, representado en la esquina inferior derecha de la imagen, es un patrón de desgarro poco habitual. Parte del cartílago se desprende y puede quedar atrapado en la articulación, haciendo que se «enganche» o se bloquee.

Los desgarros complejos no suelen tratarse con una reparación quirúrgica debido a la naturaleza complicada del desgarro. Sin embargo, en algunas circunstancias inusuales, el cirujano puede extirpar parte del menisco desgarrado y reparar otras partes.

Tratamiento de la rotura de menisco oblicuo

El menisco medial y el menisco lateral son estructuras especializadas dentro de la rodilla. Estos amortiguadores en forma de media luna entre la tibia y el fémur desempeñan un papel importante en la función y la salud de la rodilla. Antes se pensaba que eran poco útiles, y los meniscos (en plural) se extirpaban de forma rutinaria cuando se rompían. Ahora sabemos que los meniscos contribuyen a la salud de la rodilla porque desempeñan un papel importante en la estabilidad de la articulación, la transmisión de la fuerza y la lubricación. Cuando es posible, se reparan si se lesionan. Incluso hay intentos experimentales de sustituir un menisco dañado, lo que posiblemente sea un avance importante en la medicina ortopédica.

Los dos meniscos de la rodilla son cuñas en forma de media luna que rellenan el hueco entre la tibia y el fémur. Los meniscos proporcionan estabilidad a la articulación creando una copa en la que se asienta el fémur. Los bordes exteriores son bastante gruesos, mientras que las superficies interiores son finas. Si faltaran los meniscos, el fémur curvado se movería sobre la tibia plana.

El menisco medial, situado en la parte interior de la rodilla, tiene más bien una forma de «C» alargada, ya que la superficie tibial es mayor en ese lado. El menisco medial se lesiona con más frecuencia porque está firmemente unido al ligamento colateral medial y a la cápsula articular. El menisco lateral, en la parte exterior de la rodilla, tiene una forma más circular. El menisco lateral es más móvil que el medial, ya que no está unido al ligamento colateral lateral ni a la cápsula articular.

Vivir con un menisco degenerativo

La RM ha surgido como una modalidad importante en la evaluación no invasiva de las estructuras óseas y de los tejidos blandos en la rodilla postraumática. Sin embargo, a veces es imposible determinar con seguridad si un foco de alta intensidad de señal en el menisco se limita a la sustancia del menisco o si se extiende hasta implicar la superficie articular. Se trata de una diferenciación crítica, ya que esta última representa desgarros de menisco que pueden encontrarse y tratarse artroscópicamente, mientras que la primera representa degeneración, desgarros dentro de la sustancia o quizás variantes normales que no son susceptibles de intervención artroscópica. El objetivo de este estudio era investigar la aparición de estos hallazgos límite en relación con el cuerno posterior del menisco medial y correlacionar los resultados artroscópicos.

Se evaluaron retrospectivamente sesenta y cuatro pacientes con sospecha de desórdenes internos postraumáticos de la rodilla a los que se les realizó una RMN antes de la artroscopia. Había 48 hombres y 16 mujeres. Su edad media era de 28,2 años.