Rotura horizontal oblicua del cuerno posterior del menisco interno

Rotura oblicua del menisco medial

El menisco medial y el menisco lateral son estructuras especializadas de la rodilla. Estos amortiguadores en forma de media luna entre la tibia y el fémur desempeñan un papel importante en la función y la salud de la rodilla. Antes se pensaba que eran poco útiles, y los meniscos (en plural) se extirpaban de forma rutinaria cuando se rompían. Ahora sabemos que los meniscos contribuyen a la salud de la rodilla porque desempeñan un papel importante en la estabilidad de la articulación, la transmisión de la fuerza y la lubricación. Cuando es posible, se reparan si se lesionan. Incluso hay intentos experimentales de sustituir un menisco dañado, lo que posiblemente sea un avance importante en la medicina ortopédica.

Los dos meniscos de la rodilla son cuñas en forma de media luna que rellenan el hueco entre la tibia y el fémur. Los meniscos proporcionan estabilidad a la articulación creando una copa en la que se asienta el fémur. Los bordes exteriores son bastante gruesos, mientras que las superficies interiores son finas. Si faltaran los meniscos, el fémur curvado se movería sobre la tibia plana.

El menisco medial, situado en la parte interior de la rodilla, tiene más bien una forma de «C» alargada, ya que la superficie tibial es mayor en ese lado. El menisco medial se lesiona con más frecuencia porque está firmemente unido al ligamento colateral medial y a la cápsula articular. El menisco lateral, en la parte exterior de la rodilla, tiene una forma más circular. El menisco lateral es más móvil que el medial, ya que no está unido al ligamento colateral lateral ni a la cápsula articular.

Síntomas de la rotura de menisco del cuerno posterior

Los desgarros de menisco pueden variar mucho en tamaño y gravedad. Un menisco puede partirse por la mitad, desgarrarse alrededor de su circunferencia en forma de C o quedar colgando de un hilo a la articulación de la rodilla. Un desgarro apenas perceptible puede reaparecer años después, provocado por algo tan simple como tropezar con el bordillo de una acera.

Una rotura de menisco puede producirse cuando la rodilla se tuerce repentinamente mientras el pie está plantado en el suelo. El desgarro también puede desarrollarse lentamente a medida que el menisco pierde resistencia. En este caso, una parte puede romperse, dejando los bordes deshilachados.

En los deportes, la rotura de menisco suele producirse de forma repentina. El dolor y la hinchazón son intensos y pueden aparecer hasta 24 horas después. Caminar puede resultar difícil. Puede sentirse un dolor adicional al flexionar o girar la rodilla. Un trozo de cartílago suelto puede atascarse en la articulación, haciendo que la rodilla se bloquee temporalmente, impidiendo la extensión completa de la pierna.

Por lo general, el médico le preguntará cómo se produjo la lesión, cómo se siente la rodilla desde la lesión y si ha tenido otras lesiones de rodilla. Es posible que le pregunte sobre sus objetivos físicos y deportivos para ayudar a su médico a decidir el mejor tratamiento para usted.

Cuerno posterior del menisco lateral

Es posible que quiera opinar sobre esta decisión o que simplemente quiera seguir la recomendación de su médico. En cualquier caso, esta información le ayudará a entender cuáles son sus opciones para que pueda hablar con su médico sobre ellas.

suele estar causado por una torsión o un giro, a menudo con el pie plantado mientras la rodilla está doblada. Estos desgarros pueden producirse cuando se levanta algo pesado o se practica algún deporte. A medida que envejece, el menisco se desgasta. Esto puede hacer que se rompa más fácilmente. Si es usted mayor, es posible que no sepa qué ha hecho para provocar el desgarro. O puede que sólo recuerde haber sentido dolor después de levantarse de una posición en cuclillas, por ejemplo. El dolor y la ligera hinchazón suelen ser los únicos síntomas.

Existen tres tipos de desgarros de menisco, cada uno de los cuales aumenta su gravedad. Cuanto más grave sea la rotura, más graves serán los síntomas. En el caso de una rotura menor, es posible que sienta un ligero dolor e hinchazón. Esto suele desaparecer en dos o tres semanas. Con un desgarro moderado, puede sentir dolor en el lateral o en el centro de la rodilla. La hinchazón empeora lentamente en 2 o 3 días. Esto puede hacer que la rodilla se sienta rígida y limitar la capacidad de flexión de la rodilla. Por lo general, todavía puede caminar. Es posible que sienta un dolor agudo al girar la rodilla o al ponerse en cuclillas. Estos síntomas desaparecen, pero pueden reaparecer si se tuerce la rodilla o se utiliza en exceso. En los desgarros graves, los trozos del menisco desgarrado pueden desplazarse hacia el espacio articular. Esto puede hacer que la rodilla se enganche, salte o se bloquee. Es posible que no pueda enderezarla. La rodilla puede sentirse «tambaleante» o doblarse sin previo aviso. Puede hincharse y ponerse rígida justo después de la lesión o en el plazo de 2 o 3 días.

Rotura de menisco medial del cuerno posterior grado 3

Los meniscos medial y lateral son estructuras fibrocartilaginosas en forma de media luna que proporcionan congruencia, estabilización y lubricación a la articulación y actúan como «amortiguadores» para su conservación. Durante las actividades de soporte de peso, los meniscos disipan las cargas axiales y contienen las tensiones de aro. El menisco medial transmite aproximadamente el 50% de la carga articular total del compartimento medial de la rodilla, protegiendo así el cartílago articular de una fuerza excesiva.

Los desgarros de la raíz del menisco medial modifican la biomecánica y la cinemática de la rodilla, lo que provoca una degeneración temprana de la articulación. Se ha demostrado que el pico de presión de contacto tibiofemoral después de una meniscectomía total es igual a un desgarro de la raíz meniscal medial posterior.

Estudios cinemáticos/biomecánicos recientes también han demostrado la importancia del menisco medial en la traslación anterior de la rodilla. La ausencia del menisco medial (rotura total de la raíz del menisco medial) ejerce una gran presión sobre el LCA, el principal ligamento que impide la traslación anterior de la rodilla.