Sobrecarga muscular aductor

Dolor de espalda con aductores tensos

El dolor inguinal crónico es una afección a menudo debilitante y cuya recuperación no suele ser fácil. Uno de los mayores retos a la hora de tratar el dolor inguinal es que, sencillamente, hay muchas cosas que suceden ahí. Todos los músculos, tendones, articulaciones y ligamentos están muy cerca anatómicamente e interactúan entre sí, lo que significa que a menudo es difícil diferenciar las estructuras. Los clientes suelen presentar múltiples estructuras afectadas (las investigaciones sugieren que esto ocurre en más del 40% de los casos), lo que significa que a veces puede ser difícil obtener una respuesta o un diagnóstico claros.

El dolor inguinal es responsable de aproximadamente el 25% de las lesiones de la temporada de la AFL, el 21% de las lesiones de fútbol y es más común en los deportes de patada y en el hockey sobre hielo. Aproximadamente 1 de cada 3 deportistas profesionales arrastra un dolor inguinal durante la pausa de la temporada y, a continuación, comenzará la siguiente temporada con una lesión preexistente que deberá gestionar el siguiente equipo médico. A menudo, el diagnóstico puede haberse simplificado excesivamente, considerando sólo los músculos aductores como causa aislada, lo que da lugar a un programa de rehabilitación inadecuado y a un retraso en la recuperación.

Tendinopatía del aductor

El dolor inguinal es un problema para los atletas de varios deportes, que afecta al 10-18% de los futbolistas masculinos al año. Hay varios trastornos que podrían contribuir a este gran porcentaje, siendo el dolor de los músculos aductores una causa frecuente de dolor inguinal de larga duración.

Los músculos aductores se adhieren al hueso púbico, y éste suele ser el lugar donde se produce el dolor inguinal durante la actividad deportiva. Su acción principal es hacer que la pierna pase de estar estirada a un lado a volver al cuerpo, como cuando se da una patada para pasar un balón de fútbol.

En 1999, un estudio de Holmich et al. (referencia al final de este post) presentó un programa de ejercicios para rehabilitar el dolor inguinal de larga duración en los atletas. Este programa hizo que los jugadores no tuvieran dolor en los tendones del músculo aductor, no tuvieran dolor en la aducción resistida activa y no tuvieran dolor con la actividad atlética y volvieran completamente a su nivel deportivo.

Para retrasar la aparición de la fatiga muscular y reducir la posibilidad de sobrecargar los músculos durante los movimientos explosivos de pateo y carrera que se utilizan en deportes como el fútbol, es necesario un programa de acondicionamiento específico dirigido a los aductores y estabilizadores de la cadera.

Síntomas de tensión en los aductores

Una lesión en los aductores afecta a los músculos de la parte interior del muslo que tiran de las piernas. Las lesiones se producen cuando los músculos aductores se estiran demasiado, normalmente en el lugar donde el músculo se une al tendón; y una vez lesionados, son más vulnerables a futuras lesiones.

Las lesiones en los aductores son más frecuentes si juegas al fútbol o al rugby, sobre todo si los músculos están tensos, débiles o cansados, lo que los hace más propensos a sufrir tensiones. Es importante calentar adecuadamente antes del ejercicio y enfriar después para evitar este tipo de lesiones. Si las lesiones de los aductores no se tratan, pueden convertirse en crónicas (a largo plazo), lo que puede afectar al rendimiento deportivo.

Tratamiento no quirúrgico: la mayoría de las lesiones de aductores se tratan de forma no quirúrgica con reposo, hielo (aplastado y envuelto en una toalla y aplicado varias veces al día), compresión y elevación para minimizar cualquier hinchazón. El médico puede recomendar también medicación antiinflamatoria y un programa de rehabilitación que incluya ejercicios para ganar fuerza y movilidad. Es importante que el músculo se haya recuperado por completo y que no haya dolor antes de volver a practicar deporte. Por lo general, podrás volver a hacer deporte al cabo de tres a seis semanas. Si te has desgarrado el músculo aductor entre el tendón y el hueso, lo que es menos frecuente, la recuperación puede llevar mucho más tiempo ─ entre 10 y 14 semanas. Las lesiones crónicas (de larga duración) son más difíciles de tratar y su especialista puede sugerirle que se someta a una «inyección en la hendidura del pubis», una inyección en la base del tendón. Su especialista utilizará una resonancia magnética para predecir el posible éxito de este procedimiento, aunque en el caso de los atletas recreativos se ha demostrado que tiene resultados positivos en más del 75% de los casos.

Músculos aductores

El dolor inguinal es una lesión común que suele estar asociada a niveles altos de deporte o actividad física.    Es habitual en los atletas que practican deportes de cambio de dirección, como el fútbol, la AFL o el hockey.    Un estudio demostró que hasta el 20% de los jugadores de fútbol experimentan dolor inguinal en algún momento.    El dolor inguinal es conocido por su naturaleza compleja debido a la variedad de estructuras anatómicas y a la mala clasificación de las variantes del trastorno, lo que provoca confusión.

Hay muchas estructuras y diagnósticos que pueden contribuir a la sensación de dolor inguinal, como la articulación de la cadera, el tendón flexor de la cadera (iliopsoas), el hueso púbico, las hernias inguinales o ciertos atrapamientos nerviosos, por mencionar algunos.    Este artículo se centrará en el dolor inguinal procedente de un conjunto de músculos llamados aductores, que incluyen los 5 músculos que se enumeran a continuación.

Estos músculos son cruciales para el control de la pelvis y ayudan a llevar la cadera hacia la línea media en lo que se denomina aducción (piense en dar una patada a un balón de fútbol con el interior del pie o en dar un paso para cambiar de dirección en el campo de fútbol).    Cuando el tendón o el vientre muscular de uno o varios de estos músculos se lesionan (probablemente debido a una sobrecarga del músculo), el deportista puede experimentar dolor en la región de los aductores, o incluso ligeramente por encima del hueso púbico.    El aductor largo es el más comúnmente lesionado de los cinco.