Calculo de las necesidades energeticas

Necesidades energéticas para diferentes grupos de edad

En otras palabras, esta herramienta, al igual que las calculadoras de TDEE y de calorías de mantenimiento, le dirá cuántas calorías puede comer cada día para mantener su peso actual. Sigue leyendo para encontrar la fórmula del EER y aprender sobre la nutrición del EER.

Para responder a la pregunta de cómo calcular la EER, vamos a plantear un escenario de ejemplo. Juan es un hombre de 40 años que quiere mantener su peso. Pesa 70 kilos y mide 172 cm. Describe su nivel de actividad física como «poco activo», ya que tiene un trabajo de oficina, le gusta caminar y va al gimnasio de vez en cuando.

Acaba de averiguar cuántas calorías necesita comer para mantener su peso actual. Consulte nuestras calculadoras de IMC o de peso ideal para saber si debe modificar su peso y, por tanto, consumir más o menos energía.

Necesidades energéticas diarias de los adultos en kcal

En Australia, la energía no es un nutriente, sino algo que se obtiene de los alimentos para alimentar nuestro cuerpo. La energía que obtenemos de los alimentos para alimentar nuestro cuerpo se mide en kilojulios. Las grasas, los hidratos de carbono y las proteínas proporcionan energía y se encuentran en los alimentos, que también aportan vitaminas y minerales. El alcohol también proporciona energía, pero no es esencial para el organismo y generalmente no aporta vitaminas ni minerales.

Las necesidades energéticas varían en función de la edad, el sexo, el tamaño del cuerpo y el nivel de actividad. La calculadora de necesidades energéticas estima sus necesidades energéticas diarias para gozar de buena salud, basándose en lo que su cuerpo necesita para respirar, hacer circular la sangre, digerir los alimentos y realizar actividad física. Esto puede cambiar de un día a otro. Cualquier ingesta de energía que supere las necesidades estimadas puede provocar un aumento de peso.

kgNivel de actividad física – Seleccione -1,2 – Muy sedentario (encamado, en silla)1,4 – Trabajo sedentario y sin actividad de ocio extenuante (funcionario)1,6 – Trabajo mayormente sedentario con poca o ninguna actividad de ocio extenuante (estudiantes, ayudantes de laboratorio, conductores)1,8 – Trabajo moderadamente activo, predominantemente de pie o caminando (camareros, dependientes, profesores)2,0 – Actividad intensa (comerciantes o atletas de alto rendimiento)2,2 – Significativamente activo (con su ocupación con ejercicio extenuante adicional) Nivel de actividad física *

Necesidades energéticas diarias de los adultos en kj

ResumenObjetivo: Medir el gasto energético diario (GED) con instalaciones calorimétricas indirectas en sujetos sedentarios y activos. Estimar las necesidades energéticas diarias con los procedimientos FAO/OMS/UNU (1985) (EDEE) y las necesidades energéticas estimadas (EER) con las ingestas dietéticas de referencia 2002 (DRI) en adultos sanos sedentarios o activos. Comparar las necesidades energéticas diarias estimadas con sus valores medidos.Diseño: Se analizaron dos grupos de sujetos sanos en condiciones de sedentarismo o de alta actividad. En ambos grupos se midió el gasto energético en reposo tras un ayuno nocturno de 12 horas. También se midieron los valores del DEE y de la tasa metabólica basal (BMR) con calorimetría indirecta y se compararon con los valores predichos correspondientes. También se estimó el nivel de actividad física y la TMB.Sujetos: Un total de 45 sujetos sedentarios (26 hombres y 19 mujeres) y 69 sujetos activos (43 hombres y 26 mujeres) con edades comprendidas entre los 18 y los 30 y los 60 años.Resultados: El gasto energético diario medido (GED) fue significativamente inferior al GEE en los hombres y mujeres sedentarios y en los hombres activos para los dos grupos de edad considerados (P<0,05). La REE fue significativamente inferior a la EDEE tanto en los sujetos sedentarios como en los activos de cada subgrupo (P<0,05).Conclusiones: Los procedimientos de la FAO/OMS/UNU (1985) pueden sobreestimar las necesidades energéticas diarias, especialmente en individuos sedentarios. Sin embargo, los procedimientos DRI (2002) están probablemente más adaptados para estimar las necesidades energéticas diarias reales en sujetos sedentarios y activos en comparación con los procedimientos FAO/OMS/UNU (1985).

Necesidades energéticas de los adultos

La energía no es un nutriente, pero es necesaria en el organismo para los procesos metabólicos, las funciones fisiológicas, la actividad muscular, la producción de calor, el crecimiento y la síntesis de nuevos tejidos. Se libera de los componentes de los alimentos mediante la oxidación. Las principales fuentes de energía son los hidratos de carbono, las proteínas, las grasas y, en menor medida, el alcohol.

Teniendo en cuenta la absorción intestinal y las partes nitrogenadas de las proteínas que no pueden ser completamente oxidadas, la cantidad media de energía liberada oscila entre aproximadamente 16,7 kJ/g en el caso de los hidratos de carbono o las proteínas y 29,3 kJ/g en el caso del alcohol y 37,7 kJ/g en el caso de las grasas (FAO:OMS:UNU 2004).

Los seres humanos necesitan energía para el metabolismo basal, que comprende un conjunto de funciones necesarias para la vida, como el metabolismo celular, la síntesis y el metabolismo de enzimas y hormonas, el transporte de sustancias por el cuerpo, el mantenimiento de la temperatura corporal y el funcionamiento continuo de los músculos, incluido el corazón, y la función cerebral. La cantidad de energía necesaria para este fin en un periodo de tiempo definido se denomina tasa metabólica basal (TMB). La TMB representa alrededor del 45-70% del gasto energético diario, dependiendo de la edad, el sexo, el tamaño y la composición del cuerpo. La actividad física es el determinante más variable de las necesidades energéticas y es el segundo mayor consumidor de energía después de la TMB. Los seres humanos realizan una serie de actividades físicas que incluyen las demandas obligatorias del entorno económico, social y cultural de un individuo (por ejemplo, las tareas laborales, escolares, domésticas, etc.) o la actividad discrecional (por ejemplo, la energía gastada para el ejercicio o el deporte opcional, o en interacciones sociales o culturales adicionales).